
“Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; y proclaman su nombre: Dios fuerte, príncipe de la Paz”. La profecía de Isaías, lamentablemente, sigue esperando y lucha por hacerse realidad. La tierra habitada hace 2000 años por Jesús de Nazaret, la región de Palestina, ayer igual que hoy, sigue padeciendo el yugo del terrorista, la vara del dictador, el látigo de la guerra, los zapatos del invasor y los mantos manchados de sangre que deja todo enfrentamiento bélico. Como en los tiempos de Jesús, un pueblo anhela libertad. Los palestinos de su tiempo querían sacudirse el imperio Romano; los de ahora; del yugo israelí. Hamas ha optado no por el camino de la paz, sino por el del terror, como antaño lo hicieron los celotes.
La puesta en escena de los estudiantes del colegio Santa Úrsula ha querido despertar la consciencia sobre el tema de la paz, palabra hermosa y cargada de sentido tanto en el hebreo (Shalom) como en el árabe (Salam). Además, de recuperar el sentido de los regalos (dar la vida, ayudar, hacer bien, donarse) en la figura del obispo San Nicolás de Mira (Hoy llamado Papá Noel). Y, ¿cómo no?, centrar nuestra mirada en el corazón de la fe cristiana: la Humanización de Dios, hecho Niño. ¡Y en las cosas más pequeñas nos invitas a creer! Cada cual le rinda su homenaje al Salvador desde su identidad cultural, riqueza de nuestro multiétnico país. ¡Feliz Navidad! Y un gracias de corazón a todos los participantes. También al coro por sus bellas interpretaciones musicales.


